En el primer capítulo de esta serie sobre el renacimiento de Microsoft, os hablaba sobre cómo Satya Nadella había decidido empezar cortando por lo sano en algunas cuestiones estratégicas para Microsoft que en su opinión no tenían más recorrido: cerró Nokia y empezó a desarrollar aplicaciones para el iPhone (algo que su antecesor prometió que nunca haría). Tenía claro dónde no estaba el futuro de Microsoft.
Pero ahora empezaba lo más difícil: Nadella tenía que vislumbrar un nuevo destino en un contexto muy complicado para la firma de Redmond.
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