Gustavo Entrala es CEO de la agencia de Publicidad 101.
Puedes seguir sus tweets en @gentrala
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ACTUALIZADO 26.07.11
Roger McNamee me ha hecho llegar la presentación que figura en el vídeo con todos los datos que justifican sus 10 hipótesis sobre el futuro. Me da permiso para enviarla a quien me lo solicite por mail. Escríbeme a gus (arroba) 101.es y te la envío. Lo único que me pide a cambio es publicar un enlace a Elevation Partners, su firma de capital riesgo y otro a su banda de rock, Moonalice
Si diseñas estrategias para marcas de consumo, deberías ver esta charla.
Si estás en el negocio de los medios, deberías ver esta charla.
Si eres músico, deberías ver esta charla.
Si Internet es importante en tu día a día, o pretendes que lo sea en el futuro, debes ver esta charla.
Y si tu perfil no coincide con ninguno de los anteriores, también deberías ver esta charla 😉
Roger McNamee es el fundador de Elevation, una firma de Capital Riesgo que ha financiado, entre otros, a Facebook. McNamee lleva 29 años descubriendo ideas en Sillicon Valley y financiando algunas. Además, tiene una banda de rock. (Por cierto, Bono, el de U2, es uno de los socios de Elevation).
Parte de su trabajo consiste en aventurar lo que va a ocurrir, apostando sobre cuál será la nueva ola que viene en el mundo de la tecnologia.
¿Por qué pienso que debes ver esta charla?
Primero, porque dice algo completamente diferente a lo que vas a leer en medios, blogs y declaraciones de otros analistas. Y lo que dice tiene mucho sentido.
Segundo, porque según McNamee, el futuro es el desarrollo de contenidos y aplicaciones en HTML5, un formato que permite hacer cosas muy espectaculares con texto, audio, vídeo. Cosas que pueden verse en cualquier dispositivo conectado Internet (smartphones, tablets, PCs…). Según este señor, el HTML5 abre una nueva era post Google post Facebook que ofrece oportunidades a cualquier individuo con un mínimo de creatividad.
Algunas perlas de la charla que dejo abajo para que la veas enterita:
-Más del 50% de los dispositivos conectados a Internet no son un PC. Cualquier idea debe empezar, no por la web sino por el móvil
–Google tiene un reto estratégico inmenso: El ratio de búsquedas que hacemos en un PC versus las búsquedas que hacemos en el móvil es 100 a 1. Además, el índice de Google ha generado una industria (el SEO) que hace irrelevantes los resultados que vemos en un buen número de categorías. Estas categorías que no están bien tratadas en Google han originado empresas como Match.com o Realtors.com Es decir, Google ha dejado que en determinadas áreas surjan competidores que lo hacen mucho mejor.
-La estructura social de Internet ya está definida en torno a Facebook, Twitter y LinkedIn. No hay espacio para una nueva red social.
-El iPad es la tecnología más importante desde la aparición del IBM PC en 1981. Si tienes uno, utilízalo para anticipar el futuro. Si no lo tienes, cómpratelo hoy mismo.
-La www es «Digital Detroit» (en alusión a la industria USA del automóvil). Es decir, va a entrar en crisis como modelo de crecimiento y de beneficios por culpa de Apple y, sobre todo, por culpa de las posibilidades que ofrece el HTML5.
Os dejo con el vídeo. Desde que lo he visto, he tomado dos decisiones: primero, que en el trabajo creativo que 101 hace para las marcas de consumo, el primer canal de distribución en el que vamos a pensar a partir de ahora serán los dispositivos móviles. Segundo, me voy a poner a investigar el HTML5 hoy mismo.
Gustavo Entrala es CEO de la agencia de Publicidad 101.
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La semana pasada estuve en Londres asistiendo a la conferencia «BRAND: research«. Allí coincidí, entre otros, con Rory Sutherland, director Creativo Ejecutivo de OgilvyOne London, y con Mark Earls, autor del best-seller mundial «Herd«.
Al día siguiente de la conferencia, me invitaron a conocer la redacción de la revista CONTAGIOUS – la biblia del marketing digital- para conversar con sus editores.
Extraigo las ideas principales que he recogido durante estos días sobre EL FUTURO DE LAS MARCAS DE CONSUMO: 1. El objetivo del marketing y de la Publicidad del siglo XXI es seducir a consumidores para que SE UNAN A UNA MARCA, no sólo que la consuman. Por eso, las marcas deben hablar más de cosas que afectan a los consumidores y menos sobre sí mismas.
2. Para tener éxito en el contexto actual, toda creación publicitaria de una marca debe ser un OBJETO SOCIAL. Esto es, debe ser una pieza que la gente quiere compartir, sobre la que desea hablar. Por el tema que trate, por la forma de abordarlo… todo lo que hagamos en creatividad funcionará si tiene una nítida sociabilidad. La pregunta es ¿querrá mi mujer/amigo/colega/enemigo compartir esto de forma espontánea? Si es que sí, adelante, Si es que no, a la basura y a por otra idea. (Nota del autor: esto es lo que venimos diciendo e intentamos conseguir en 101 desde 2001 🙂
4. En 1997 había 2 millones de marcas en el mundo. Ahora hay OCHO MILLONES. En un contexto saturado de opciones, las recomendaciones de los consumidores van a ser un driver esencial de crecimiento. Y por contra, la «Badvocacy», puede hacer que muchas se extingan.
5. Lo que un consumidor diga sobre una marca o un producto en los Social Media es crucial para su futuro, sobre todo en los primeros momentos después del lanzamiento de algo nuevo. En contra de lo que pudiera parecer, las sociedades del siglo XXI tenderán a ser uniformes. El instinto de conservación nos lleva a evitar la disensión, el conflicto, a pensar por nosotros mismos. Las redes sociales aceleran las percepciones sobre lo que ocurre. Y en el momento en el que se ha generado una posición positiva o negativa, el resto de los consumidores encuentran muy difícil disentir y muy cómodo sumarse a la corriente. En mis presentaciones, siempre cuento que el iPod (2001) tardó tres años en conseguir vender su primer millón de unidades. El iPad (2010) consiguió vender 14 millones de unidades ¡en su primer año! Y estoy convencido de que los Social Media han jugado un papel protagonista en este proceso. En la medida en que vemos a otras personas hacer algo que aumenta su prestigio social, lo copiaremos.
6. El 80 por ciento de los CEOs piensan que su producto es DIFERENCIAL. Sólo el 8 por ciento de sus clientes está de acuerdo con ellos. La receta para mejorar es especializarse aún más y respetar la idea originaria de un producto. La cultura de «consenso por compromiso» termina generando «productos para todos» que en realidad terminan siendo «productos para nadie». En un proceso de innovación debe haber un líder claro.
7. Gracias al estilo de vida digital, la gente es cada vez menos tolerante con la complejidad y con las esperas. En concreto, según un estudio de Contagious, el 57 por ciento de los consumidores se marchan de una página cuando tarda más de 3 segundos en cargar. Y de los que se marchan, el 80 por ciento no regresa nunca. Y la mitad contarán a otras personas su mala experiencia. Dos recetas: FÁCIL y RÁPIDO. 8. Cuando permites a tu equipo participar en las decisiones estratégicas de la compañía, la moral sube. Cuando haces lo mismo con los consumidores, la implicación crece exponencialmente. Receta: preguntar más, crear paneles online de consumidores. 9. Existe un alto grado de creatividad entre tus empleados y entre todos tus clientes. Lo que se necesita es generar un entorno de confianza con ellos para que digan lo que piensan y pierdan el miedo a equivocarse. Nunca subestimes el poder de las personas cuando están deshinibidas y se sienten libres para opinar. 10. La investigación de mercados está evolucionando desde modelos formales -focus groups, entrevistas- a entornos abiertos en Internet y safaris de consumidores. Aprendemos a decir lo que se quiere escuchar cuando estamos en entornos formales. Pero lo que mejor describe nuestro comportamiento son nuestros actos y las actitudes que mostramos a los demás en entornos no controlados.
Gustavo Entrala es CEO de la agencia de Publicidad 101.
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Cuando ayer leí en El Mundo sobre los rumores de plagio que han surgido en torno al último tema de Coldplay, comencé a investigar.
Lo primero que hice fue escuchar la canción. «Every teardrop is a waterfall» me sonó a ya oído. Después busqué en Youtube «Ritmo de la noche», y lo flipé. Los acordes básicos del single son ¡los mismos! Averigüé que «Ritmo de la noche» había sido compuesta por Simon Cowell, ese genio del marketing musical que se inventó, entre otros, el programa «American Idol». Proseguí mi investigación buscando en foros sobre Coldplay. Y fue ahí donde descubrí que, en realidad, Simon Cowell también había copiado a un tal Peter Allen, que compuso una canción con los mismos acordes en 1976. La prueba de lo que digo está en el mashup que he creado:
Va a ser verdad eso de que no hay ideas nuevas. Va a ser verdad también que al que copia, en esta era, se le pilla muy rápido. Es más fácil coger a un plagiador que a un cojo en la era de Twitter.
La banda islandesa Sigur Ros está muy quemada. Según dicen en este post, reciben constantemente peticiones de agencias de Publicidad y marcas de consumo para utilizar su música en anuncios. Y se niegan a hacerlo.
Ellos decidieron hace tiempo restringir a cero el uso de sus creaciones para vender. Su música es muy conocida porque aparece como parte de la banda sonora de bastantes pelis y trailers (se ha usado demasiado, por cierto). De hecho, poca gente conoce Sigur Ros en el ámbito mainstream, pero en cuanto les pones una canción como esta, la reconocen de inmediato.
Lo que la banda dice en su post es que a pesar de que declinan aceptar cualquier trabajo publicitario, terminan oyendo cosas sospechosamente parecidas en los anuncios que antes les pidieron permiso. Y es flagrante. Dejo aquí dos ejemplos muy cantosos:
Un spot de Coca-Cola
Otro de Orange
En su blog podéis ver muchos más.
Por si a alguna persona con tiempo libre le interesa, esta es mi opinión sobre el 15M:
Ayer estuve en Sol un par de horas. Quería vivir la concentración en primera persona porque todo lo que veía en los medios me tansmitía desconcierto, simplificación y, en el fondo, miedo a lo nuevo. Vi un ambiente pacífico, sereno, cordial. Vi gentes de aspectos muy diversos (incluidos unos cuantos de los que ahora llaman «perroflautas», no muchos). Leí proclamas liberales, proclamas anarquistas, proclamas marxistas, proclamas patrióticas. Pero lo que leí, sobre todo, fueron mensajes de personas que se quejaban de algunos aspectos muy discutibles de nuestro sistema democrático. La falta de transparencia con la que manejan nuestro dinero, la poca participación, la «elite» en la que se ha convertido el gremio político; la falta de inversión en investigación; el problema del paro; el problema del acceso a la vivienda… Fíjate, cosas en las que todos pensamos pero sobre las que hablamos muy poco. Y me ha sorprendido la reacción de un buen número de personas a las que he transmitido tanto mi experiencia como la ilusión que albergo con este movimiento: mi experiencia era contraria a la percepción que ellos tenían, en muchos casos mediatizados por lo que han visto en la tele o leído en el periódico. La mayoría no están siguiendo el movimiento a través de la red, no usan Twitter. Pues bien, entre la realidad y lo que los medios cuentan hay una brecha espectacular en este momento. Para seguir la realidad recomiendo mirar Twitter y seguir a la gente que está en las acampadas. Es lamentable el proceso por el cual simplificamos lo que no entendemos, lo que no conocemos, lo que nos resulta ajeno. Lo que hacemos es etiquetarlo (perroflautas, antisistema, radicales) para que este proceso social no tiente ni a nuestra inteligencia ni a nuestra zona de confort personal. Quedarse en que «son los p… antisitema» (con perdón) es, en mi opinión, un acto de superficialidad, denota actitudes pesimistas y, en consecuencia, nos automargina del proceso en marcha. Cuando etiquetamos la realidad, la reducimos al absurdo por la pereza mental de ahorrarnos mirar las cosas antes de juzgarlas; también nos da yuyu juzgar las cosas con una perspectiva amplia, abierta, curiosa. Nos inquieta, por último, profundizar en los matices que tiene todo lo nuevo. Tenemos ansiedad por clasificar las cosas en nuestra cabeza para sumarnos o dejarlas pasar. Y no las entendemos: las juzgamos, creo que con ansiedad, para encasillarlas en uno de estos dos cajones mentales: son de los míos, o son de los de enfrente. Denota una actitud pesimista el hecho de no creer en que uno mismo puede ser parte de un proceso de cambio para mejorarlo. Parece que en este país de mis amores ninguna ilusión colectiva fuera posible. Qué pena… Para participar, hay que empatizar con el sentido general de cambio del 15M. Pienso que esto requiere no esperar que todos estemos de acuerdo en todo, vistamos igual y olamos al mismo perfume. Después, hay que exponer las propias ideas para que sean difundidas, cuestionadas y debatidas. Pero amigos, en esta España de mis amores, no se nos educa en el arte de la argumentación dialéctica. En cuanto no estamos de acuerdo con alquien nos incomodamos porque nos sentimos en conflicto con la otra persona. Parece que esté en nuestro ADN que para llevarse bien con alguien no se puede discrepar en nada. Nos da miedo pensar en el 15M porque nos da miedo la radicalidad que puede adquirir el movimiento. Y efectivamente, tén por seguro que se radicalizará si gente normal como tú no está ahí y no participa en el proceso. Me parece que el 15M es un fenómeno que tiene aspectos muy positivos, otros que no me gustan nada. Pero la esencia del debate democrático, en mi opinión, es que no hace falta estar de acuerdo en todo para sumarse, aportar ideas y llegar a acuerdos. Me ilusiona que la gente salga a la calle para llamar la atención de los líderes de nuestra sociedad. Me encanta que durante estos días la imaginación en la calle haya superado al dinero de la propaganda de los partidos. Es un verdadero alivio liberarse de las imágenes de los mítines en la tele. En lugar de escuchar los ataques del tipo «y tú más» propios de un patio de colegio, estamos hablando sobre el modelo de democracia que queremos, sobre las cosas que no funcionan bien, sobre todo lo que puede mejorarse. ¿No es una oportunidad muy grande? Yo pienso que sí. Si en lugar de participar en el proceso, lo abandonamos a la suerte de los radicales, o de los que no piensan como nosotros, luego no nos quejemos del resultado. Se nos dio la opción de decir lo que pensamos. Y no lo hicimos. Yo no soy más que otro ciudadano más, pero precisamente por eso quiero ser parte de esta movida y aportar lo que pueda desde mis opiniones y convicciones personales. No me resigno a que participar en la democracia se limite a votar cada cuatro años a una de las 3-4 opciones que nos ofrece la política actual. Un fuerte abrazo, gracias por la paciencia de llegar hasta el final. Gustavo Entrala Torres