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10 razones por las que Obama arrasó en Internet y tu marca todavía no

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A finales de marzo asistí junto a Carlos García-Hoz al seminario Digital Strategies for Political Campaigns organizado por la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra en Madrid. Durante un día, tres consultores de comunicación política que hacen campañas en Estados Unidos explicaron cómo utilizan los medios digitales para hacer ganar a sus candidatos… o al menos para evitar que pierdan por muchos votos.

Lo más interesante del día fue la sesión a cargo de Amelia Showalter, directora  de Analítica de la campaña Barack Obama 2012. Bajo su responsabilidad, el equipo digital de esa campaña se ocupó de optimizar los textos de los mensajes, el color de los botones de su página web, las fotos del candidato… y con pequeñas mejoras contribuyeron a lograr que el candidato recibiera 600 millones de dólaes en aportaciones individuales a través de la red. Has leído bien: 600 millones de dólares.

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La moda de presagiar el ocaso de Apple

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Publicado en elpais.com el 26 de agosto de 2013

Sucedió el 24 de agosto de 2011. Fue una reunión breve y sencilla pero de consecuencias históricas. A las 14.00 horas de San Francisco, Apple comunicaba al mundo en tres líneas la decisión de su consejo de aceptar la renuncia de Steve Jobs al cargo de CEO y el nombramiento de Tim Cook como sucesor.

Durante esa reunión, que se prolongó por espacio de 40 minutos, Steve Jobs se despidió con un gesto marca de la casa: hizo una demo de Siri -el asistente de voz del iPhone- a lo seis miembros del consejo de Administración de la compañía. Todos hicieron el esfuerzo de contener las lágrimas: el aspecto físico de Jobs presagiaba el peor desenlace posible, y su renuncia era un gesto de responsabilidad necesario para la buena gestión del día a día de las operaciones de Apple.

Han pasado dos años. En este tiempo, Apple ha dejado de ser objeto de una admiración casi reverencial por parte de inversores, escuelas de negocios y medios de comunicación. Hubo un tiempo, más cercano de lo que parece, en el que no había una sola conversación sobre negocios, tecnología, liderazgo o management en la que no surgiera la referencia de Apple como el ejemplo a imitar. Ahora, tras los dos primeros años de Tim Cook al frente, todo lo relativo a la marca de la manzana está como cubierto por la sombra de una duda: ¿tiene futuro Apple sin Steve Jobs?

En opinión de Larry Ellison, fundador de Oracle, otro de los gigantes tecnológicos surgidos en Silicon Valley, «esa pregunta ya ha sido respondida por la historia. Apple sin Steve Jobs está abocada al desastre. Ya hicimos el experimento y conocemos el resultado: no funciona». Ellison se refiere a los doce años (1985-1997) durante los que Steve Jobs permaneció lejos de la sede de Apple en Cupertino. Cuando regresó, la firma estaba a tres meses de la quiebra. Y, como suele decirse, el resto es historia: tras la segunda venida de Steve, Apple llegó a ser la empresa más valiosa del mundo y transformó de arriba abajo cuatro industrias: la música, la telefonía, los ordenadores y el cine de animación.

Ahora, siguiendo con la metáfora religiosa tan adecuada al fenómeno fan de Apple, los admiradores de Steve Jobs recuerdan a aquellos discípulos de Emaús que volvían tristes a casa después de comprobar el fiasco de Jesús de Nazaret. Se dice que la firma de Cupertino no ha lanzado ningún producto revolucionario en los últimos años; que algunos teléfonos de Samsung son mejores que el iPhone; que la estética de Apple ha quedado anticuada; que las ventas han dejado de crecer en el último trimestre; que las conferencias de presentación de producto ya no sorprenden, etc.

La narrativa que parece imponerse en los medios, en los mercados -y poco a poco, en la calle- es que la magia ha desaparecido con Steve Jobs. Sin su impronta, Apple es una empresa más, abocada a la competencia desgarradora que le están planteando Samsung desde el flanco del Hardware y Google por el del Software.

¿Está fundamentada en los hechos esta toma de postura? ¿no será, quizá, que volvemos a ser víctimas de lo que Phil Rosenzweig  profesor de estrategia de la escuela de negocios IMD llama el Efecto Halo? En su libro de nombre homónimo, Rosenzweig sostiene que los gurús de la gestión de empresas suelen atribuir el éxito financiero de una empresa a factores que, en realidad, tienen poco o nada que ver con la verdad. De este modo, por ejemplo, se tiende a exaltar la personalidad de algunos líderes como la clave del éxito cuando las cosas van bien. Y cuando una empresa se deteriora, se atribuye el fracaso a la incapacidad personal de esos mismos líderes cuyo carisma era incuestionable.

El efecto halo puede tener, por tanto, un sentido positivo o negativo. Lean, por ejemplo, lo que dijeron algunos sesudos expertos sobre Steve Jobs antes de que fuera canonizado como el CEO del siglo por la revista Fortune.

Tras la presentación del iPod, en octubre de 2001, un prestigioso analista escribió lo siguiente: «Apple está imitando de forma evidente a Sony en su estrategia de integrar dispositivos de electrónica de consumo en su cartera de productos. Pero Apple no dispone de la riqueza de la oferta de Sony, claramente superior. Introducir nuevos productos de consumo a estas alturas es muy arriesgado, sobre todo si el precio es tan desmedido como el del iPod».

¿Y qué me dicen de la presentación de las Apple Stores como la crónica de un fracaso anunciado? Lo dijo la revista BusinessWeek en un reportaje cuyo titular es «Lo sentimos, Steve. Aquí te explicamos por qué las Apple Stores no van a funcionar». El reportaje lo cierra un comentario que, pasados los años, causa risa: «El problema de Apple es que todavía cree que su modelo de crecimiento pasa por servir caviar en un momento en el que el consumidor lo único que valora es el queso con colines».

La condición de experto, en suma, no presume la de adivino. ¿Cómo ha sido la trayectoria de Tim Cook en estos dos años?

Los números de Apple revelan a un crecimiento espectacular de la compañía en 2011 y 2012 merced, sobre todo, a las ventas del iPhone y segmento de las tabletas (iPads). En el segundo trimestre de 2013 se ha producido un estancamiento con respecto al año anterior (que fue el mejor de la historia) justificado por la sorprendente disminución de las ventas de iPads.

Apple tiene dos retos inmediatos: vender muchos más teléfonos en el mercado asiático, que aporta el 80 por ciento de los nuevos clientes de móvil en el mundo, y frenar la pérdida de cuota del iPad en el segmento de las tabletas.

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Apple tiene un problema en el mercado chino, que es el de mayor crecimiento en número de clientes. La operadora China Telecom tiene 700 millones de clientes pero no ha conseguido cerrar un acuerdo con Cook para vender el iPhone. Por eso, el CEO de Apple viaja con frecuencia a Pekín: Apple necesita ese contrato y sigue negociando. Es probable, además, que Apple complemente la oferta de iPhone en los mercados más emergentes con un iPhone de un precio inferior al actual. Se rumorea con insistencia que el 10 de septiembre Apple presentará el 5C, un nuevo modelo de iPhone con carcasa de plástico y un precio que los analistas sitúan en el entorno de los 350 euros sin contrato móvil. Parece claro que las novedades de Apple van a tener como objetivo prioritario la venta en China e India.

Respecto a las tabletas, la cuota de mercado de Apple se ha reducido en los dos últimos años, pero la firma sigue siendo líder muy de lejos, con más de un 30 por ciento de las unidades que se han vendido en el mundo entre abril y junio de 20013. Apple disfruta, además, de unos márgenes muy superiores a los de su competencia en este nicho. Que se lo pregunten, por ejemplo, a Microsoft, que ha invertido 900 millones de dólares en la campaña de lanzamiento del Surface  y, ante la escasa demanda, ha tenido que reducir en 150 dólares el precio por unidad. En este capítulo, pienso que la amenaza principal de Apple puede ser la competencia en precio de los fabricantes de Android. Eso puede obligar a los de Cupertino a lanzar algún modelo de bajo precio en los próximos meses. No descarto, además, que en octubre Apple dé a conocer una versión nueva del iPad que le ayude a detener el deterioro de su liderazgo.

En lo que tanto analistas como consumidores coinciden es en la apreciación de que Apple no ha lanzado ningún producto revolucionario desde la muerte de Steve Jobs. Hasta ahora, sólo hemos visto mejoras evolutivas a excepción del iPad Mini, pensado fundamentalmente para el segmento femenino del mercado. Pero se espera que en cada presentación, Tim Cook y compañía lancen una novedad que haga temblar al mundo.

En este punto creo que todos estamos subestimando el coste de la innovación y sobrevalorando el poder individual de Steve Jobs. El propio Steve Jobs hablaba en una entrevista sobre la necesidad de la perseverancia en el tiempo para generar ideas de valor: «Te tiene que gustar mucho que haces. Nuestro trabajo es muy duro, y lleva mucho tiempo: años de trabajo sobre una misma idea. Si no amas este trabajo, no aguantarás».

¿Cuánto tiempo costaron los lanzamientos revolucionarios que llevó a cabo Steve Jobs con Apple? Tirando de Wikipedia, los datos son muy interesantes:

1997-2001: El iPod salió al mercado cuatro años después de que Jobs regresara a Apple.

2001-2007 Transcurrieron seis años hasta el siguiente lanzamiento revolucionario: el del iPhone, presentado por Jobs en enero de 2007.

2007-2010 Con un gran nivel de anticipación, el iPad se presenta en abril de 2010.

El tiempo de maduración de las mayores aportaciones de Apple en la era de Steve Jobs está, por tanto, en el arco de los tres a los seis años. Y a veces las cosas no suceden en el orden previsto. Steve Jobs declaró que buscaba la tableta desde 2003 y que, tras hacer algunos prototipos de una pantalla táctil, decidieron aplicarla a un teléfono en lo que terminaría siendo el iPhone.

Por tanto, si hubiéramos exigido a Jobs que presentara un producto revolucionario cada año, estaríamos siendo injustos con el genio. ¿No es eso lo que el mercado está haciendo con Tim Cook? Cook dispone de entre uno y cuatro años para entregar al mercado una idea nueva del calado del iPod, el iPhone o el iPad. Pienso que si se le da tiempo, lo hará.

Es cierto que las circunstancias no son las mismas: el mercado de móviles, tabletas y contenidos digitales es más competitivo que el de la primera década del siglo, y la velocidad de la innovación ha aumentado. Pero hasta ahora, salvo alguna excepción, los recursos de los Samsung, HTC, Google, Amazon y compañía se han invertido en seguir los pasos de Apple, el campeón de la innovación. Desde que falleció Steve Jobs, ¿ha surgido acaso algún dispositivo revolucionario y de alcance masivo? La realidad es que no. Aunque Glass impresiona como concepto, Google está lejos de ofrecer al mercado una tecnología con utilidad masiva.

También hay quejas sobre la poca empatía de Apple con los consumidores: se oyen voces, por ejemplo, que piden teléfonos con pantallas de mayor tamaño; hay quien piensa que Cupertino debería idear una tableta con teclado físico (como están haciendo algunos competidores). En definitiva, tenemos la impresión de que Cook está haciendo poco y lento.

Pero amigos, los más viejos del lugar recordamos una época en la que Apple era de lo más empático: lanzaba nuevos productos de forma constante, casi compulsiva. Esa estrategia condujo a un catálogo imposible de modelos del Macintosh que no se diferenciaban casi en nada. En el orden de la inventiva, Apple hizo durante aquellos años una televisión que nadie compró; lanzó una PDA -el Newton-  antes que nadie y, como las ventas atestiguaron, antes de tiempo. El afán por imitar a Sega y Nintendo les llevó a crear una consola que -Pippin- que no llegó a venderse; tuvieron su propio AOL con eWorld… Por último, en un intento por hacer caso a los grandes gurís del momento, se licenció el sistema operativo del Macintosh a fabricantes orientales. ¿Es ese el camino adecuado para Apple? ¿En serio?

El segundo problema que tenemos al analizar el futuro de Apple es sobrevalorar la figura de Steve Jobs. El mérito del éxito de Apple en el comienzo del siglo XX, ¿es mérito exclusivo de una sola persona?

Está claro que Jobs estará alineado en la historia a la altura de personas como Thomas Alva Edison o Henry Ford. También lo es que el talento de Jobs es irrepetible. Pero es interesante recordar que tanto Edison como Ford fueron unos genios irrepetibles que supieron crear instituciones que perduran a día de hoy con éxito (General Electric y Ford). Y en el caso del sector de la moda, los mejores años de las firmas suelen llegar tras la retirada de los fundadores.

Otro argumento que puede servir para enriquecer la conversación sobre el futuro de Apple es el del fracaso personal de Jobs durante los años en los que estuvo en el destierro (1985-1997), lejos de la cultura y del equipo de Apple. Aunque es cierto que algunas de las ideas de Apple se incubaron en NeXT, esta compañía nunca consiguió una demanda de equipos que superase el 4 por ciento de su capacidad de fabricación.

¿Tiene futuro Apple sin Steve Jobs? No hay, en mi opinión, argumentos de peso para juzgar que los mejores años de Apple formen parte del pasado. Tim Cook, Jonathan Ive y el resto del equipo necesitan más tiempo para demostrar de lo que son capaces. Hasta que ese tiempo pase, muchos seguiremos pensando que pronosticar el ocaso de Apple es postureo.

GUSTAVO ENTRALA

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Daft Punk: los robots que nos enseñan el poder del deseo en la comunicación

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Campaña de Yves Saint Laurent con Daft Punk

En cualquier día de la semana y a cualquier hora del día hay una marca comunicando algo en TV, radio, Internet, Facebook o Twitter. La comunicación publicitaria se ha hecho especialmente prevalente en los últimos años: ahora, las marcas quieren dialogar constantemente con los consumidores a través de los medios sociales. Y hemos encontrado en los contenidos el nutriente básico de esa comunicación más asidua con el consumidor.

El riesgo que tiene la comunicación permanente con el consumidor es que tanto los contenidos como el discurso de las marcas se hagan rutinarios: que comuniquemos lo que tengamos a mano porque toca.

Y nos está pasando. Lo veo en en los muros de Facebook de las marcas y en sus tweets; lo veo en la Publicidad en televisión; lo detecto en la actitud aburrida de algunos vendedores en el retail; lo veo en las entrevistas a chicos y chicas jóvenes que quieren trabajar en Publicidad y a los que se les nota falta de pasión; lo veo en los comités de las grandes empresas que se entusiasman un día con una idea y, por la vía del consenso, terminan depurando lo que aquél germen tenía de emocionante.

Aunque suene duro, creo que la comunicación de las marcas está perdiendo emoción, drama, intensidad, CORAZÓN: comunicamos tanto y con tanta frecuencia que nos estamos haciendo rutinarios y aburridos.

Y en esto, un día llegaron dos robots del espacio para recordarnos en qué consiste una marca y cómo recuperar eso que tanto nos conecta con los consumidores: la emoción, el deseo.

Daft Punk es un dúo francés de música electrónica nacido a mediados de los 90. Cultivaron desde el principio el misterio como elemento diferenciador: no hay fotos disponibles de Thomas Bangalter ni de Guy Manuel de Homem-Christo; siempre que aparecen en público van vestidos de robots. Ahora, cuando filtran a los medios alguna foto en la que aparecen sus rostros velados, los fans se contrarían porque quieren creer que los Daft Punk no son humanos.

No me voy a extender en su carrera musical. Sólo diré que su último LP con música original se publicó en 2005, hace ocho años. Desde entonces han colaborado con Disney en la BSO del remake de Tron.

Los fans estaban, por tanto, ahítos de nuevo material. Después de un sinfín de rumores -ni negados ni confirmados por la banda- en marzo se supo que Daft Punk había firmado con el sello Columbia, e iba a publicar un nuevo álbum llamado Random Access Memories.

Lo cómodo para Columbia habría sido hacer otra campaña rutinaria: unos cuantos spots de TV, inserciones en radio del primer single, rueda de entrevistas en medios, y a lo siguiente. Si hubieran seguido ese camino:

  • Habrían acometido una campaña de presupuesto elevado porque Daft Punk es una de sus apuestas prioritarias en 2013.
  • Los medios de comunicación habrían tratado el lanzamiento como uno más, y habrían exigido contrapartidas en términos de inversión en publicidad.
  • Probablemente, Daft Punk no habría salido de su nicho de fans.
Campaña de exterior de Daft Punk en Nueva York

Campaña de exterior de Daft Punk en Nueva York

¿Qué hicieron?

  • Orquestar una campaña muy bien planificada, con una inversión mínima en Publicidad y con un impacto mediático masivo.
  • Dosificar la información sobre el disco, generando más y más deseo en los fans y, en consecuencia, convirtiendo a los fans en apóstoles del lanzamiento.
  • Facilitar que cualquiera pudiese hacer remezclas de las pistas que iban liberando, sin hacer una caza de brujas entre los DJs que entrasen al juego de adivinar el single a partir de fragmentos de 15 segundos. Así surgieron cientos de versiones apócrifas del single que la banda bendice desde iDaft, su página en Facebook, seleccionando las mejores.
  • Generar un buzz de misterio en las redes sociales, de tal forma que los medios cayeran en la trampa y se hicieran eco de las informaciones que iban desvelando.
  • Aliarse con marcas como Intel e Ives Saint Laurent para salpicar la campaña con vídeos y sesiones fotográficas con altos valores de producción.
  • Con una inversión mínima en TV (dentro del programa Saturday Night Live) y en vallas publicitarias, los robots se han comido el mundo en las últimas semanas: el primer single de Random Access Memories es número 1 por primera vez en Gran Bretaña. Con este LP, Daft Punk se va a convertir en un fenómeno de masas.

El gráfico a continuación permite revisar el desarrollo cronológico de la campaña:

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La campaña de lanzamiento de Random Access Memories, paso a paso

¿Qué lecciones de branding nos enseñan estos dos robots?

  1. Si no transmites emoción en el lanzamiento de un producto o una idea, ¿cómo pretendes provocarla en el consumidor?
  2. Piensa: «Si tuviera la mitad de presupuesto, ¿qué haría para generar notoriedad en los medios y entre los bloggers?
  3. Aprovecha tu base de seguidores en los medios sociales: anticipa lo que vas a hacer, implícales con contenido exclusivo. Incluye en tus campañas teaser a los empleados y al canal de ventas.
  4. Los medios se sentirán atraídos por una historia con la que has generado expectación entre tus fans y la blogosfera.
  5. Haz un drama de todas tus campañas siguiendo la técnica en tres pasos diseñada por el Profesor José Luis Orihuela (@jlori) de la Universidad de Navarra:

-Cuenta lo que vas a hacer
-Cuenta que lo estás haciendo
-Cuenta que lo has hecho

Los dos robots han vuelto a la Tierra para enseñarnos a recuperar la emoción en la Publicidad bien planeada, hecha desde el conocimiento de cómo funciona el mecanismo del deseo.

Gustavo Entrala es CEO de la agencia de Publicidad 101
Sus tuits pueden seguirse en @gentrala

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