Hay un concepto del diseño industrial que puede aplicarse a cualquier objeto. Es la affordance.
¿En qué consiste? La affordance -que no tiene una traducción directa al castellano- es la capacidad del diseño de un objeto para transmitirnos para qué sirve y cómo se usa sin necesidad de una guía. Un niño coge unas tijeras -peligroso, sí- e intuitivamente entiende su uso y su función. El volante de un coche también es un diseño que se explica a sí mismo.
En todo proyecto de diseño digital, la affordance es un aspecto especialmente clave. El reto es lograr que el propio interfaz me enseñe cómo se usa el producto y para qué sirve.
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