Innovación, RETAIL

Cuidado con Apple Pay: hace placentero pagar

Hasta hace muy poco tiempo, era escéptico sobre la adopción masiva de Apple Pay, el sistema de pagos a través del iPhone. ¿Por qué la gente va a cambiar su tarjeta de crédito, tan fácil de usar, tan segura. por el pago desde un teléfono?

Las cifras que había visto en Estados Unidos confirmaban esa intuición: el factor de adopción de Apple Pay es lento, parece que a la gente le gusta usar su tarjeta de plástico.

Intrigado por cómo sería la experiencia de pagar mis compras con el teléfono, al recibir por parte de Openbank la notificación de que mis tarjetas ya funcionan con Apple Pay, decidí probarlo.

El resultado es que desde hace un mes no uso mis tarjetas. Nunca.

¿Por qué?

  • Usar Apple Pay es un placer: pides al vendedor que oriente el TPV hacia ti en vertical; tocas sin presionar el botón del iPhone, y ¡zas! el pago se hace.
  • No necesitas introducir tu PIN en ningún caso, lo que ahorra tiempo y disminuye fricción a la compra.
  • La operación es tan rápida, y la respuesta de la tecnología tan clara -un sonido en el teléfono y la aparición de un icono de “Aceptado”- que la experiencia de pagar con Apple Pay es muy placentera. Es mágica.

Y me han pasado algunas cosas curiosas desde que lo estoy usando:

Como ya no necesito mi cartera, ahora se me olvida llevarla encima. Hace unos días, me olvidé de la cartera. Tomé un taxi y le pregunté al conductor si disponía de TPV. Me dijo que sí. Como sé que es lo único necesario para tramitar el cobro, decidí iniciar el trayecto. Al llegar, saqué mi móvil para pagar, y el taxista me dijo que su TPV es antiguo y no admite el pago desde el móvil. Le comenté que no llevaba dinero físico encima, y me regaló la carrera con el gesto un poco mustio.

Casi todos los vendedores hacen un gesto de sorpresa cuando en lugar de una tarjeta muevo el móvil en dirección al TPV. No saben que deben girar el dispositivo de pagos en vertical hacia el consumidor. Pero con un poco de práctica me he soltado y les explico cómo tienen que hacerlo. A veces me preguntan ¿no tienes que meter el PIN?

Y una cosa que ya no hago es coger el recibo en papel. No me hace falta: la app Wallet del iPhone ya guarda perfectamente todos los recibos de mis pagos.

En conclusión, creo que el problema de adopción de Apple Pay es que los usuarios no perciben la ventaja diferencial entre pagar con el móvil y seguir haciéndolo con su tarjeta. ¿Para qué nos vamos a complicar la vida si lo que ya hacemos funciona bien, es seguro y nos parece suficientemente rápido? Mi experiencia es que una vez que se franquea esa intuición y se prueba, ya no se vuelve a las tarjetas nunca más.

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Gustavo Entrala es experto en Tendencias, Innovación y Branding.
Asesora a CEOs y consejos de administración en su estrategia digital y hace workshops sobre tendencias e innovación in-company.
Está en Twitter y en LinkedIn y dirige un podcast sobre música y tendencias.

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